Perdón sí, pero no olvido.

Tras semejante zapatiesta -la ocasionada por su inapropiado viaje a Botsuana- el Rey se disculpa: “Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir”.

Disculpas aceptadas, le honra su gesto. Pero dudo mucho que esto quede así. A muchos españoles no nos va a ser posible olvidar la decepción. Hay un daño real ocasionado a la Monarquía. Con esas 11 palabras no será suficiente. Menos ahora, en estos tiempos difíciles.

Aunque bastará otra noticia de impacto y el transcurso de unos días, para retirar el suceso de los titulares de la prensa, hay una imagen que no se nos borrará a muchos españoles; la tristeza que nos produjo ver el desamparo real pidiendo disculpas. ¿Estudiada puesta en escena? Quizá sea.

Olvido no.

Respetuosamente,

Este ciudadano acongojado.

El relevo

D. Juan Carlos I y el Príncipe D. Felipe de Borbón
El Rey Juan Carlos y el Príncipe Felipe (Vía: LVL /GTres)

El Titular de la Monarquía Constitucional Española ha sufrido un accidente. En Botsuana (África). De caza. De elefantes. A sus 74 años. Capricho de más de 40.000 euros. En esta España del desempleo y los recortes. ¡Vaya metedura de pata majestad! Con perdón.

Confieso mi simpatía hacia nuestro monarca. He sido Juancarlista; no especialmente monárquico, pero creo que el saldo de su representación y sus intervenciones es claramente positivo. No es que, como dice la canción, olvidé mil cosas buenas por una que salió mala, no. Es que últimamente a nuestra Monarquía se le amontonan los huéspedes incómodos y los desaciertos. Y el balance se resiente y nuestra opinión se duele.

Hay algo que no me cuadra, cuando recuerdo sus intervenciones recientes: reclamando credibilidad y prestigio de las instituciones, ejemplaridad y profesionalidad a los cargos públicos y sacrificios a todos los españoles. ¿La Casa Real está exenta también de esto? No se puede cuestionar su derecho al ocio y al descanso, pero su elección, en tiempo y forma, ha sido como mínimo decepcionante.

Lo vengo pensando desde hace bastantes meses, a raíz de verle cada vez más deteriorado físicamente en sus apariciones públicas; hay que saber retirarse. Esto no supone rendirse, es sencillamente lucidez. Que no le falte.

Estamos en la “zona de transferencia” y es momento de pasar el testigo.

Le deseo una rápida y total recuperación.

Respetuosamente,

Este ciudadano acongojado.

La Bicha

Cuando cerró la empresa en la que llevaba más de dos años trabajando y nos mandaron a todos los trabajadores a cobrarle al FOGASA, eran los tiempos de los “brotes verdes” de la era Zapatero. Ya habían transcurrido tres años conviviendo con la Bicha y algunos creímos haber superado sus peores años. ¡Ni de coña!

Desde entonces han inundado nuestras casas -nuestras vidas- toda una retahíla de términos, algunos desconocidos para el común de los mortales, que nos amenazan y quitan el sosiego. Los Mercados, la Recesión, la Deflación, las Bolsas, el Paro, los Embargos, los Desahucios, los ERES, los Concursos de Acreedores; forman parte del extenso diccionario de los partes de guerra en que se han convertido los Telediarios.

Con la casa llena de estos parientes incómodos, algunos sólo son inquilinos gorrones, nos faltaba la Prima de Riesgo. Esta señora tiene a bien crecerse cada vez que nuestros gobernantes toman drásticas medidas para sofocar a la Bicha. Cuanto más nos recortan a los ciudadanos en derechos, prestaciones y servicios más sube la Prima de Riesgo.

Con este panorama y ante la ineficacia de nuestros políticos: ¡a ver si va a resultar que los verdaderos Primos somos los ciudadanos!

Ya les vale.

Alcanzarme

Volver atrás,
recuperar la ausencia
y el momento perdido;
aquéllo que escapó
a nuestros ojos
y al conocimiento:
suspendido,
difuso.

 

Volver atrás
para reconocerte
y otra vez acogerte
en mis manos;
desnuda,
caliente
acaso esquiva.

 

Volver atrás
sueño
y ser otra vez joven,
impulsivo y necio.
Ignorar tanto
y tanto…

 

Pero afanosamente
saltar del fuego
al charco,
escarbar por los rincones
con energía nueva,
quizá inagotable.

 

Volver atrás
y que la duda
no me ofusque,
el pulso no me tiemble
y me crea posible,
eterno,
hermoso.

 

Creer, si, creer
que son los objetivos
realizables,
que existe una meta
que se alcanza
…Y ya está.

 

Volver a vivir
con prisa; aprisa.
Para, al final,
alcanzarme.

Al trote marranero

Cuando recibí el mensaje en mi móvil no lo dudé; acepté de inmediato. Era mi sobrino Tomás que se había inscrito en la XXXIII Media Maratón Ciudad de Murcia y me preguntaba si me animaba. Para él era la primera Media Maratón, yo, que había corrido unas cuantas, llevaba 11 años sin participar.

Teníamos un mes para prepararnos y debíamos pasar de nuestros recorridos de 10 Km, una o dos veces por semana, a los 21,097 Km de la Media. Acordamos entrenar juntos dos días a la semana e ir alargando las distancias recorridas para acercarnos a los 21 Km. Cumplimos el plan previsto y una semana antes nos probábamos con 18 Km. Era evidente que Tomás iba sobrado de forma aunque la inexperiencia le hacía ser prudente en el ritmo. Yo andaba más justo de forma, no en vano casi me salgo del cuadro de categorías, milito en Veteranos E y esto va en aumento.

Hace 18 años me inicié en esta misma prueba, que por entonces se llamaba Media Maratón de los Dolores. Recuerdo perfectamente los nervios y la impaciencia que precedían a la salida, mientras calentábamos los músculos de forma casi automática. Las mismas sensaciones que tuve el pasado domingo 18 de marzo. Pero esta vez los participantes eran multitud, más del triple que entonces. Se habían inscrito casi 3.000 deportistas y más de 2.000 han completado el recorrido y otros 500 han realizado la primera vuelta. Todo un éxito de la organización y de los participantes.

He de decir que disfruté doblemente viendo la emoción contenida y la sorpresa de Tomás, ante el ambiente de camaradería que impregnaba todo el transcurso de la prueba. Me consta, porque he tenido que oírles con demasiada frecuencia, que estas pruebas tienen detractores. No me refiero a los conductores molestos con la ocupación de la calzada por un montón de locos en calzón corto. Estos tienen sus razones y hay que respetarlas. Los que me preocupan son los agoreros y derrotistas que se empeñan en convencerte que semejante barbaridad sólo puede conducirte al infarto y/o la muerte. Tú ya no tienes edad… Nosotros no estamos para esos disparates… Eso es totalmente innecesario y exagerado… Vas a reventar; son expresiones habituales en esa larga letanía de la que somos víctimas, especialmente los que somos “talluditos”. Es de agradecer la preocupación que demuestran por nuestra salud y en nombre de ella, les invito a participar en la próxima carrera popular que se les ponga a tiro.

Por mi parte, Dios mediante, espero aguantar los pocos años que me quedan para ascender de categoría y ganar una Media Maratón como Veterano F. Por ambición que no quede.

Desde aquí mi enhorabuena a los 3.000 inscritos y especialmente a mi sobrino Tomás que me acompañó durante la carrera.

Siempre hay razones para la esperanza.

Hay razones

Aún hay razones
Aunque rechacen la razón
Aunque le planteen un enigma irresoluble;
Aún quedan razones
Para estrechar una mano, confiando,
Amar unos ojos entrevistos
Defender un ideal
O perseguir un sueño.

Apagar las luces por la noche
Y esperar a mañana.
Desearte de nuevo; nuevamente.

Asaltar las barreras
Y aspirar a lo imposible.

Que no te arredre la ignorancia
Ni la derrota te impida alzarte.

Aún hay razones
Tocando a tu puerta,
Lamiendo el cristal de tu mirada
Saturando el aire de tu pecho
Comprimiendo tu carne
Hay,
Queda,
Esperanza.

Soy un hombre común (de Palabras en la Espera)

Soy un hombre común.

Me despierto
Preparo el desayuno
Barro mi casa
Friego, paso el polvo
–Colaboro–

Sufro el paro
O el trabajo,
Quiero a mi familia,

Me preocupo
Me indigno
Me alivio, lloro, sufro
Oigo la radio
Y tantas otras cosas…
Que tú también haces.

Como tantos.

Cuando al fin
Me miro a los ojos
Dispuesto a cepillarme los dientes
Y afeitarme,
Casi me veo como ayer,

Y me pregunto si hoy tacharé
Todos los hitos de mi agenda.

¡Bienvenido navegante!

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Espero que nuestras rutas se crucen y pronto compartamos palabras

Sé bienvenido.

Diario de navegantes. Reflexiones, opiniones y comunicación en prosa y verso.